Alejandro Arredondo, el arquitecto mexicano que marcó historia en la reconstrucción de Notre Dame

Cinco años después del devastador incendio que afectó la catedral de Notre Dame en París, la histórica iglesia vuelve a abrir sus puertas al público, gracias al trabajo incansable de miles de personas, entre ellas el arquitecto mexicano Alejandro Arredondo.
En abril de 2019, cuando ocurrió el incendio, Arredondo apenas comenzaba su carrera en una firma de arquitectura francesa. Sin embargo, fue seleccionado para liderar un equipo encargado de una tarea crucial: la creación de una maqueta digital detallada de la catedral, utilizando la última tecnología en escaneo 3D y drones.
“Fue un día que cambió mi vida por completo”, compartió Arredondo en una entrevista. A pesar de su corta trayectoria en la firma, el arquitecto mexicano asumió el reto de reconstruir uno de los monumentos más emblemáticos de Europa. Junto con su equipo, desarrolló lo que él denomina una “nube de puntos” de la catedral, un modelo digital de alta precisión que permitió recrear incluso las partes más inaccesibles del edificio.
El proceso no estuvo exento de dificultades. Arredondo recuerda el riesgo de trabajar en un lugar donde el plomo liberado por el incendio había contaminado el aire, lo que hizo que las labores fueran aún más peligrosas. Sin embargo, la determinación de Arredondo y su equipo no flaqueó, y durante dos años, se dedicaron a reconstruir y restaurar con meticulosidad la catedral.
A pesar de que la reapertura de Notre Dame al público marca un hito importante, el trabajo no ha concluido. Aún quedan por finalizar varias etapas de la restauración, especialmente en la parte exterior del monumento, cuyo presupuesto global para su recuperación asciende a 700 millones de euros, aproximadamente 15 mil millones de pesos mexicanos.
Alejandro Arredondo, formado en la Universidad de Monterrey, destacó lo significativo de representar a México y Latinoamérica en un proyecto de tal magnitud. Aunque el trabajo fue arduo y lleno de retos, el arquitecto se siente orgulloso de haber sido parte de este esfuerzo internacional y de haber contribuido al renacimiento de un ícono mundial de la arquitectura.
Este proyecto, que ha demandado más de cinco años de trabajo, sigue siendo un testimonio del esfuerzo colectivo y la importancia de la preservación del patrimonio histórico para las generaciones futuras.