
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de 79 años, completó este jueves una intervención médica con resultados positivos, tras someterse a un procedimiento para tratar una hemorragia intracraneal derivada de una caída doméstica ocurrida hace casi dos meses.
“La intervención fue exitosa, el presidente está despierto y conversando”, informó Roberto Kalil, uno de los médicos encargados del caso, desde el Hospital Sirio-Libanés de São Paulo. El procedimiento, que tuvo una duración menor a una hora, consistió en embolizar la arteria meníngea mediante un cateterismo, considerado de bajo riesgo.
El mandatario fue trasladado de urgencia al hospital el lunes por la noche debido a fuertes dolores de cabeza. La hemorragia intracraneal, detectada tras la caída, ya había requerido una cirugía inicial el martes. Los médicos indicaron que este nuevo procedimiento endovascular era parte del tratamiento planificado para minimizar riesgos futuros.
Recuperación en curso
Lula permanecerá hospitalizado hasta la próxima semana y, por ahora, no se espera que solicite una licencia formal para ausentarse de sus funciones. Según las autoridades, el mandatario ha mantenido una agenda activa desde el accidente, aunque canceló varios compromisos internacionales, como su participación en la cumbre de los BRICS en Rusia.
A pesar de su recuperación, la salud de Lula ha reabierto el debate sobre el relevo político en la izquierda brasileña, que carece de figuras claras para sucederlo en las elecciones de 2026. En noviembre, el presidente declaró estar dispuesto a buscar la reelección si no surge otro candidato, aunque expresó su esperanza de que “haya una gran renovación política”.
