
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que el trato preferencial de México en las recientes medidas arancelarias anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es producto en gran medida de la estrategia adoptada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
En la conferencia matutina, Ebrard destacó que uno de los principales objetivos de Sheinbaum durante las negociaciones ha sido la protección del empleo en México, lo que permitió asegurar la estabilidad de más de 10 millones de trabajos dentro del marco del T-MEC. Subrayó la importancia de mantener este tratado frente a un nuevo panorama comercial que establece Trump.
En cuanto a las industrias exentas de los aranceles globales impuestos por Estados Unidos, el titular de la Secretaría de Economía precisó que lo siguiente será negociar mejores condiciones para los sectores que aún enfrentan tarifas, como los de la industria automotriz, acero, aluminio y aquellos que no se rigen por las reglas de origen del T-MEC.
Ebrard resaltó que uno de los grandes logros de las negociaciones es que México, Estados Unidos y Canadá se mantienen con un arancel del 0%, el único acuerdo de su tipo. “Esto se debe a la estrategia seguida por la presidenta Sheinbaum, y es un logro considerable, ya que al principio de las negociaciones no se contemplaba ninguna excepción”, aseguró el funcionario.
Entre los sectores que se benefician de esta medida se encuentran el agroalimentario, manufactura electrónica y eléctrica, industria química, textil y de calzado, dispositivos médicos y farmacéuticos, y maquinaria. Ebrard enfatizó que estos sectores representan millones de empleos en México y son clave para mantener la estabilidad económica. “La prioridad de la presidenta ha sido proteger el empleo, y hemos logrado asegurar que estos sectores no tengan tarifas adicionales”, explicó.
El secretario también subrayó tres puntos clave de los resultados obtenidos: primero, que la estrategia de Sheinbaum ha sido efectiva; segundo, que se protegieron más de 10 millones de empleos gracias al T-MEC; y tercero, que la comunicación con Estados Unidos sigue siendo constante y abierta. “Esto no termina aquí. Este es solo un capítulo de las negociaciones, y todavía hay más por hacer”, añadió Ebrard.
En cuanto a los próximos pasos, el secretario mencionó que las negociaciones se centrarán en mejorar las condiciones para la industria automotriz y de acero y aluminio. En el caso de los vehículos, se mantiene una tarifa del 25%, mientras que para el acero y aluminio es del 2%. Aunque aún no entran en vigor, estos aranceles serán un tema de discusión en los próximos 40 días de negociaciones.
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