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Brasil toma el liderazgo del Mercosur con ambicioso plan comercial

Durante la cumbre del Mercosur celebrada este jueves en Buenos Aires, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva asumió la presidencia pro tempore del bloque regional con la meta de concretar el acuerdo comercial con la Unión Europea. El evento dejó en evidencia las diferencias ideológicas y de enfoque económico entre Lula y su homólogo argentino, Javier Milei.

“Hoy asumimos la presidencia del Mercosur con el compromiso de concluir el acuerdo Mercosur-Unión Europea en los próximos seis meses”, publicó Lula en su cuenta de X, antes Twitter, tras el encuentro que reunió a los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Bolivia, junto con representantes de países asociados como Panamá.

En representación panameña, el presidente José Raúl Mulino resaltó el valor estratégico de su país como plataforma logística para el acceso del bloque sudamericano a mercados centroamericanos y caribeños. A cambio, Panamá accede al mercado de uno de los bloques económicos más relevantes del planeta.

Milei, quien entregó la presidencia del Mercosur a Lula, se encuentra en las antípodas ideológicas del líder brasileño. El presidente argentino aprovechó su intervención para proponer una redefinición del rol del bloque en el comercio internacional: “Debemos dejar de pensar al Mercosur como un escudo que nos proteja y comenzar a pensarlo como una lanza que nos permita penetrar de forma efectiva en los mercados globales”. Además, insistió en la necesidad de avanzar en los próximos meses con “las reformas pro libertad comercial”. Añadió: “Emprenderemos el camino de la libertad, y lo haremos acompañados o solos, porque -como ya he dicho- Argentina no puede esperar”.

Por su parte, Lula defendió el papel integrador y protector del bloque: “Estar en el Mercosur protege” y subrayó que el arancel externo común “nos blinda contra guerras comerciales ajenas”. El mandatario brasileño también señaló que su gestión al frente del Mercosur buscará fortalecer tanto el comercio intrabloque como los vínculos con otros bloques económicos. Además, destacó la transición energética como prioridad en la lucha contra el cambio climático —tema sobre el cual Milei ha expresado escepticismo.

Lula recordó que los próximos seis meses también serán clave debido a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), que se celebrará en noviembre en la ciudad brasileña de Belem. “Será un período de arduo trabajo… en un momento de gran turbulencia para el multilateralismo”, escribió en X, destacando que “el apoyo del Mercosur y de toda Sudamérica será esencial”.

En el marco del encuentro, los países miembros ratificaron su intención de cerrar el acuerdo con la Unión Europea, inicialmente anunciado a fines de 2024, el cual podría consolidar una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, integrando a más de 700 millones de personas y casi un 25% del PIB global. Sin embargo, algunas naciones europeas, con Francia a la cabeza, aún presentan objeciones.

El comunicado final de la cumbre buscó resaltar puntos de consenso, como el compromiso para combatir el crimen organizado transnacional, incluyendo el narcotráfico y el tráfico ilícito de migrantes y armas. También reiteró “el compromiso con la defensa de las instituciones democráticas, la plena vigencia del Estado de Derecho, los esfuerzos intergubernamentales para fortalecer el multilateralismo” y “la promoción de la igualdad” en todos sus aspectos.

Jorge Arias, director de la consultora Polilat, analizó el desenlace de la reunión señalando: “Fue una cumbre con final feliz pese al choque entre la retórica liberal disruptiva de Milei y el pragmatismo multilateral de Lula. Ambos prefirieron preservar la unidad del Mercosur”. Arias sostuvo que el comunicado conjunto “ratifica todas las políticas a las que Milei se opone, tanto en lo referido a los derechos humanos, como a la preservación de la acción de los Estados en la generación de políticas proactivas de inclusión”.

En la misma línea, Gabriel Puricelli, coordinador del programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, opinó que, aunque la falta de sintonía entre Milei y otros líderes regionales “es contraria a la dinamización del bloque”, no se vislumbra un retroceso: “El Mercosur no corre, en principio, peligro; es demasiado importante para los actores económicos de los países miembros. Es un sistema de normas comerciales que están profundamente internalizadas, no un mero foro político del que se pueda prescindir”.

La cumbre también marcó un avance en las relaciones internacionales del bloque al anunciar un tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio —compuesta por Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza—, el cual se espera firmar en 2025 con el objetivo de ampliar el acceso a mercados y fomentar nuevas inversiones.

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