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Descubren secretos del Mapa de Popotla: Un códice colonial con más de 300 años de historia

Un equipo interdisciplinario de expertos del INAH y la UNAM ha comenzado a desentrañar los secretos del Mapa de Popotla, un códice colonial de gran valor histórico que data de hace más de 300 años. La investigación, que se lleva a cabo bajo estrictas condiciones en la bóveda de la Biblioteca Nacional del INAH, utiliza tecnologías de vanguardia para estudiar este importante documento.

El Mapa de Popotla fue descrito por el antropólogo Alfonso Caso en 1947, quien lo identificó como un códice en pergamino de 83 x 72 centímetros, con dibujos a la acuarela. Sin embargo, hasta hace poco, el “original” permanecía en el olvido, resguardado bajo condiciones de conservación en la Biblioteca Nacional del INAH. Esta nueva investigación está revelando nuevos detalles, transformando nuestra comprensión de este valioso artefacto.

El equipo de investigación, liderado por la doctora Isabel Bueno Bravo desde 2016, ha examinado exhaustivamente el códice y sus versiones, utilizando herramientas tecnológicas avanzadas para realizar un análisis material y detallado. El Mapa de Popotla, elaborado en piel animal, contiene glifos y trazos que ofrecen una visión única de las transformaciones sociales y territoriales ocurridas tras la Conquista.

A través de este estudio, los investigadores han identificado que el Mapa de Popotla no solo tiene un valor simbólico, sino también territorial. Se cree que pudo haber servido como documento legal, narrativo o genealógico en el contexto de los cambios sociales y políticos de la época colonial. “Este códice no solo muestra un territorio; también podría relatar la historia de un proceso de reconfiguración cultural”, señaló la doctora Bueno Bravo.

Además, se ha descubierto que, a lo largo de los siglos, el mapa ha tenido varias versiones. En 2014, la doctora Bueno Bravo ya había indicado que existían cuatro copias del mapa: dos en México y dos en Viena, siendo las copias vienesas las mejor conservadas. Estas versiones, aunque similares, presentan pequeñas diferencias que las hacen valiosas para el análisis comparativo.

Primeros hallazgos clave:

En sus recientes investigaciones, los expertos han logrado realizar una lectura más profunda del mapa, cuestionando algunas interpretaciones previas. Por ejemplo, se asumía que el códice debía leerse con el norte hacia arriba, pero el análisis espacial indica que el mapa pudo haber sido concebido con una orientación distinta. “Este cambio de eje simbólico puede alterar significativamente nuestra comprensión de los asentamientos y las rutas, sugiriendo una narración más dinámica de la organización del territorio”, comentó la doctora Bueno Bravo.

Además, el calco realizado en 1720, en lugar de ser una simple réplica del mapa en piel, muestra diferencias sustanciales, como variaciones en los glifos y las huellas de los pies, lo que sugiere que el calco se originó a partir de una versión diferente del documento. “Parece que existieron múltiples versiones del mapa, algunas de las cuales podrían haberse perdido”, explicaron los expertos.

La iglesia de San Esteban Popotla y otros elementos clave:

Uno de los elementos más interesantes del Mapa de Popotla es la iglesia que ocupa el centro del códice. Esta iglesia, que representa el convento de San Esteban Popotla, fue demolida a principios del siglo XX. En el mapa, está rodeada por un cuadrado que, según el análisis de Caso, delimita el área del convento. “Dentro de este cuadrado se encuentra un tzompantli, lo que indica un espacio de sacrificios, aunque no necesariamente en la época del mapa”, detalló Caso en su trabajo de 1947.

El mapa también presenta detalles sobre los caminos y acequias que limitan el territorio, y un misterioso jeroglífico que representa a un hombre en el ángulo inferior izquierdo, cuyo significado aún no se ha logrado descifrar.

El futuro del Mapa de Popotla:

A pesar de los avances, la investigación sobre este códice no ha concluido. Una de las próximas etapas incluye la datación del documento mediante radiocarbono y espectrometría de masas, aunque los expertos advierten que el proceso es complejo debido a la dificultad para obtener una fecha exacta.

El análisis del soporte de piel sobre el que está inscrito el códice podría proporcionar detalles valiosos sobre su manufactura y su fecha de origen. Los resultados ayudarán a comprender mejor los procesos de fabricación de documentos coloniales y, por ende, el contexto histórico en el que fueron creados.

El equipo de investigación, liderado por la doctora Bueno Bravo, incluye expertos en áreas como arqueometría, botánica, y datación nuclear, entre otros. Los esfuerzos multidisciplinarios prometen seguir revelando más secretos de este enigmático códice.

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