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Alligator Alcatraz: centro de detención en Florida bajo críticas por condiciones inhumanas

El pasado 1 de julio abrió sus puertas el centro de detención Alligator Alcatraz, ubicado en los Everglades, Florida, un lugar rodeado de caimanes y pitones de hasta cuatro metros, diseñados deliberadamente para disuadir a los migrantes irregulares de intentar escapar antes de su deportación.

Desde su inauguración, decenas de migrantes han sido recluidos en este centro, denunciando condiciones consideradas inhumanas. El Miami Herald publicó un reportaje que expone el trato recibido, incluyendo temperaturas extremas, falta de higiene, inodoros sucios e inutilizables, una sola comida diaria y la presencia constante de insectos gigantes. Además, se reporta que los migrantes carecen de acceso adecuado a servicios básicos y atención médica.

Familiares de los detenidos relataron al mismo medio las duras circunstancias en las que se encuentran sus seres queridos, quienes también han señalado que “los tratan como animales”. Entre las denuncias destacan baños sin agua, la imposibilidad de bañarse durante varios días, la ausencia de luz solar y la constante presencia de mosquitos. La situación ha sido calificada como una “crisis humanitaria” incluso por algunos empleados del centro, según señaló la representante estatal demócrata Anna Eskamani.

Estas denuncias coinciden con los testimonios recogidos por otros medios como CNN y NBC 6. Por ejemplo, Eveling Ortiz, esposa de un detenido cubano, denunció que su esposo no ha tenido acceso a un defensor legal ni ha podido bañarse desde su llegada. Además, criticó que el presidente Donald Trump haya calificado el centro como “hermoso” y sugerido que debería ser un modelo para otras instalaciones.

A pesar de estas acusaciones, la Administración Trump niega los abusos y asegura que los detenidos reciben atención adecuada, incluyendo acceso a atención médica, aire acondicionado, áreas recreativas y apoyo de clérigos. Sin embargo, persisten dudas sobre el acceso a abogados, visitas familiares y supervisión externa, ya que numerosos familiares y abogados han reportado dificultades para comunicarse con los internos o obtener información sobre su situación.

Katie Blankenship, abogada y cofundadora de Sanctuary of the South, denunció al Miami Herald que no ha podido contactar a uno de sus clientes trasladado a Alligator Alcatraz, y criticó que el centro no cuenta con un número telefónico ni aparece en los registros digitales oficiales. “Creo que es una grave violación del debido proceso poner a las personas literalmente en este agujero negro donde no se las puede encontrar”, afirmó Blankenship. Añadió: “No pueden hablar con un abogado ni contactar a un tribunal de inmigración. A todos los efectos, están prácticamente desaparecidos.”

Construido en una semana sobre una pista de aterrizaje en la Reserva Nacional Big Cypress, parte del Parque Nacional de los Everglades, el centro tiene capacidad para unos tres mil detenidos. Está protegido por más de 200 cámaras de seguridad, 8,500 metros de alambre de púas y cuenta con 400 agentes de seguridad. En tono de broma, el presidente Trump comentó antes de la inauguración: “Les vamos a enseñar cómo huir de un caimán si escapan de la prisión. No corran en línea recta, corran así (mientras hacía movimientos en zigzag). ¿Y saben qué? Sus posibilidades aumentan alrededor de un uno por ciento.”

El nombre del centro hace referencia a la antigua cárcel de Alcatraz, en San Francisco, la cual Trump también ha expresado su intención de reabrir. Sobre el centro de Florida dijo: “No dejen que Florida sea el único Estado”.

La normativa del centro especifica que los menores estarán separados de adultos no emparentados y bajo estrecha supervisión, y que se les proporcionará agua y refrigerios a ellos, a mujeres embarazadas y a detenidos con afecciones médicas durante su traslado.

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